¿ Cómo cambia mi piel en menopausia y cómo hago para hidratarla?

¿ Cómo cambia mi piel en menopausia y cómo hago para hidratarla?

La piel es el órgano más grande del cuerpo, y la de un adulto de complexión media podría llegar a ocupar extendida más de 2 metros cuadrados y pesar más de 5 kilos, lo que supone 1/6 aproximadamente del peso corporal total, algo que da idea de su importancia. Su función, al igual que pelo y uñas, es la de barrera, es decir, la de proteger al organismo de la entrada de agentes dañinos. 

Los años que abarca la peri y la menopausia pueden llegar a alargarse considerablemente y, en el transcurso, los cambios que va a sufrir tu piel van a ser evidentes. Es verdad que muchos son compartidos por muchas mujeres de otras edades, pero hay razones biológicas y científicas que justifican las alteraciones dermatológicas concretas  a partir de los 45 años. 

Como no podía ser de otra forma hablando de menopausia, los estrógenos aparecen otra vez en acción. Esas hormonas, protagonistas en esta etapa vital, son las encargadas también de regular el funcionamiento de la piel. Así que la bajada de estas hormonas sexuales, hará claramente que varíe el estado, la apariencia y la textura a las que estábamos acostumbradas. 

¿Qué es exactamente lo que va a cambiar? Fundamentalmente cuatro aspectos: su grosor, la cantidad de sebo que producirá, su pigmentación y, sobre todo y de manera exponencial, su hidratación. Además se ralentizará la producción de colágeno y elastina y, como consecuencia, se acelerará el envejecimiento cutáneo. Lo más visible es la piel del rostro, pero no olvidemos que la piel recorre y cubre cada milímetro de nuestro cuerpo. Las áreas donde la sequedad será más evidente será en las zonas íntimas, en manos y pies,  por estar también más expuestos, en rostro y escote, y en codos y rodillas por los pliegues naturales que dibujan esa zona. 

La sensación de piel fina la tendremos ahora mucho más acentuada y necesitaremos hidratación constante. La terapia hormonal pautada por especialistas mejorará, en global, todos los síntomas. Pero a nivel tópico hay otras cosas que se pueden hacer. Necesitaremos reponer nuestra crema tantas veces al día como sintamos tirantez e incomodidad. Cremas faciales y corporales con vitamina C y E, ácidos retinoico y hialurónico o urea, son fundamentales, porque también ayudarán a retexturizar la piel y engrosarla. También lo necesitaremos en las zonas íntimas. Por eso es fundamental encontrar geles íntimos bien formulados y seguros que nos ayuden a tratar la piel de esta delicada zona. 

Pero hay un activo hasta ahora menos conocido, la ectoína, un compuesto natural producido por bacterias con increíbles beneficios a nivel dérmico, que comienza a abrirse paso en cosmética específica para esta etapa. Se ha comprobado a través de estudios exhaustivos que mejora la función barrera de la piel y evita la deshidratación extrema, protegiendo a las células de las condiciones externas que generan sequedad (polución, calor, aire, temperaturas altas…).

Seguiremos tras su pista porque va a ser el ingrediente estrella para este tipo de pieles este otoño

Menogeneration

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