Fatiga Mental. Causas

Fatiga Mental. Causas

 

La Dra. Juncal Sevilla es psiquiatra, experta en TDHA de adulto y autora de libros sobre el tema. Además, ha estudiado en profundidad la casuística femenina en etapa de menopausia. Ella responde a estas tres importantes preguntas.

1.-¿Qué se entiende por fatiga mental en la menopausia y por qué ocurre?Entendemos como fatiga mental el deterioro que se produce en las funciones cognitivas superiores como son la memoria, atención y concentración, capacidad de aprendizaje y en general un menor rendimiento mental. Esta fatiga mental es atribuible a la falta de estrógenos que a su vez regulan funciones cerebrales en diferentes zonas como la corteza frontal o el hipocampo y que intervienen en las funciones cognitivas ya que intervienen en la regulación de neurotransmisores entre otros, como la dopamina o la serotonina. Estos síntomas pueden ser evaluados mediante la escala utilizada para medir la gravedad de los síntomas de la menopausia Menopause Rating Scale (MRS) donde se incluye el ítem Cansancio físico y mental con posibles síntomas experimentados como menor rendimiento generalizado, problemas de memoria, menor concentración o mala memoria.(1)
En estudios realizados con mujeres en menopausia estos síntomas fueron los que más afectaban a su calidad de vida junto a los problemas de sueño y los sofocos, por delante de otros como los problemas musculares y articulares, síntomas cardiacos o problemas urogenitales(2)

Si quieres saber cómo mejorarlos accede a nuestro anterior blog también escrito por la doctora

2.-¿Cuándo hay que atribuirlo a la menopausia y cómo saber que no es debida a otras causas? En primer lugar hay que matizar que la menopausia y el envejecimiento natural son fenómenos que están ligados por naturaleza, entendiendo que con el aumento de esperanza de vida de la sociedad actual, un tercio o más de la vida de una mujer transcurrirá después de la menopausia por lo que a una determinada edad de la mujer si estos síntomas se tornan el problema fundamental, deberemos descartar algún proceso como la enfermedad de Alzheimer u otro tipo de demencia. Pero en principio para relacionar estos síntomas con la menopausia podremos observar que no aparecen de forma aislada, sino que se acompañan de otros problemas como los sofocos, el insomnio, alteraciones cardiacas o musculares y óseas. Esto será la clave fundamental. Un adecuado control ginecológico nos lo confirmará puesto que en la ecografía y los análisis hormonales se verán reflejados los cambios propios de este periodo. También es fundamental que la mujer relate que estos problemas cognitivos han aparecido coincidiendo con las alteraciones hormonales, habiendo un antes y un después. En otras ocasiones esta afectación en las funciones cognitivas puede haber estado presente durante toda la vida de una mujer pero se verán intensificados en la menopausia, en cuyo caso tendremos que descartar problemas previos como un trastorno por déficit de atención e hiperactividad, generalmente no diagnosticado en la infancia. (3) También es importante evaluar que estos síntomas no obedezcan a una patología psiquiátrica como la depresión o la ansiedad, en cuyo caso aparecerán otros síntomas característicos no propios de la menopausia.

3.-¿Qué importancia tiene el sueño y el buen descanso en la frecuencia de estos episodios? El insomnio ocurre en 40 a 50 % de las mujeres durante la transición menopáusica. Los trastornos del sueño durante la menopausia se han asociado con la deficiencia de estrógenos, que a su vez es la causa de la aparición de sofocos. El desequilibrio hormonal se traduce en una mala calidad del sueño a través de un mecanismo termorregulador, lo que resulta en temperaturas corporales centrales altas.

Los estudios afirman que los sofocos y la sudoración en las mujeres causan suficientes molestias como para interrumpir el sueño en medio de la noche. Además, en la menopausia el sueño es menos profundo y se puede interrumpir con más facilidad, especialmente en la segunda mitad de la noche, siendo algo característico esta interrupción más que la dificultad en la conciliación.

Por otro lado las tasas de apnea del sueño aumentan con la edad, pasando del 6,5% en mujeres de 30 a 39 años al 16% en mujeres de 50 a 60 años. Se desconoce la fisiopatología, pero las teorías incluyen una relación con el aumento de peso posmenopáusico o con la disminución de los niveles de progesterona ya que la progesterona estimula la respiración.

Además de sufrir cambios en los niveles de estrógeno y progesterona, las mujeres posmenopáusicas experimentan una disminución en la melatonina y en la GH (hormona del crecimiento), las cuales tienen efectos sobre el sueño. Por todo ello, las alteraciones en el sueño son un factor clave a su vez en el rendimiento cognitivo diurno de la mujer en esta etapa de su vida y son dos áreas sintomáticas que están íntimamente relacionadas. 

Bibliografía
1. Heinemann LA, Potthoff P, Schneider HP. International versions of the Menopause Rating Scale (MRS). Health Qual Life Outcomes. 2003 Jul 30;1:28.
2.Arar MA, Erbil N. The effect of menopausal symptoms on women's daily life activities. Prz Menopauzalny. 2023 Mar;22(1):6-15.
3. Antoniou E, Rigas N, Orovou E, Papatrechas A, Sarella A. ADHD Symptoms in Females of Childhood, Adolescent, Reproductive and Menopause Period. Mater Sociomed. 2021 Jun;33(2):114-118

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